Soy tuya, con mi mayor convicción; soy tuya con toda la fuerza de mi corazón, que es tuyo. Y como cada pensamiento mío, es tuyo, soy tuya.

Peor que la convicción del "no", es la incertidumbre del "tal vez", es la desilusión  de un “casi”. Es el casi el que incomoda, entristece, que mata todo lo que podría haber sido y no fue. "Casi amé", pero no amó. "Casi dije que Si", pero dijo no. "Casi lo dijo", pero calló.  Basta de pensar en las oportunidades que se escurrieron, en las chances que se pierden por el miedo. Para los errores existe el perdón, para los fracasos, oportunidad; para los amores imposibles, tiempo. Desconfía del destino y cree en ti. Gasta más horas realizando que soñando, haciendo que planeando, viviendo que esperando. Porque aunque quien "casi" muere está vivo... quien "casi" vive, ya murió.