Soy tuya, con mi mayor convicción; soy tuya con toda la fuerza de mi corazón, que es tuyo. Y como cada pensamiento mío, es tuyo, soy tuya.

Ninguno de los dos creía en el destino y este se vengo para hacerse notar. Les va poniendo más piedras en el camino, pero yo juro fui el testigo de esa magia que ellos seguirán, compartiendo eternamente, entre el tedio y la pasión, el instinto y la razón, entre la perseverancia y la cruel resignación, esa magia que no los va a dejar ser... dos amantes del montón.