Fue esa noche en que mis viejos me contaban que inmunente era tu llegada. Te maldije, los maldije, pues maldije a todo el mundo. Yo era una niña, cerda inmunda.. Tu eras brillo, eras un dije. Y hoy me encuentro ante la deuda más hermosa, que es hacerte una canción, que es la dueña de la acción más jubilosa, que es robarte la atención. Para decirte que es tu abrazo el que me hace sentir vivo y tu sonrisa es aquel dispositivo que ejecuta mi entusiasmo. Tendrías que irte enterando que no hay goce semejante, que tu corazón gigante, se acueste en el cuarto de al lado.Que risueña, triste o chinchuda, tenerte cerca me ayuda. Porque para mí ha de ser perfecto que seas la hija de mis viejos. Y si grito que te amo, es un grito enroscado porque siento que miento y subestimo lo que siento. Y hoy me encuentro ante la deuda más hermosa, que es hacerte una canción, que es la dueña de la acción más jubilosa, que es robarte la atención. Para decirte que es tu abrazo el que me hace sentir vivo y tu sonrisa es aquel dispositivo que ejecuta mi entusiasmo.
