Soy tuya, con mi mayor convicción; soy tuya con toda la fuerza de mi corazón, que es tuyo. Y como cada pensamiento mío, es tuyo, soy tuya.

Un día te despiertas y sonríes, sonríes porque no tienes motivos para no hacerlo. Te das cuenta de que tienes la mejor persona del mundo a tu lado, de que después de besar tantas ranas por fin una de ellas se ha convertido en príncipe, de que ya no quieres otros abrazos, de que es maravilloso sentirse el todo de alguien y que ese alguien también sea el tuyo, de suspirar cuando oyes su nombre, de sonreír cuando ves su foto, y de darlo todo por seguir besando sus labios.