Soy tuya, con mi mayor convicción; soy tuya con toda la fuerza de mi corazón, que es tuyo. Y como cada pensamiento mío, es tuyo, soy tuya.

No te envenenes con los malos recuerdos, piensa que estás a tiempo de crear unos nuevos, no reemplazarán los viejos, pero siempre podrán empujarlos a algún rincón de tu memoria cuando te ametrallen los pensamientos y consuman el corazón.