Soy tuya, con mi mayor convicción; soy tuya con toda la fuerza de mi corazón, que es tuyo. Y como cada pensamiento mío, es tuyo, soy tuya.
Odio que me mientas y que tengas razón; odio que alegres mi corazón, pero aún más que me hagas llorar. Odio tenerte cerca y que no me hayas llamado, pero sobretodo odio no poder odiarte, porque no te odio ni siquiera un poco, nada en absoluto.