Soy tuya, con mi mayor convicción; soy tuya con toda la fuerza de mi corazón, que es tuyo. Y como cada pensamiento mío, es tuyo, soy tuya.

Si para recobrar lo recobrado debí perder primero lo perdido, si para conseguir lo conseguido tuve que soportar lo soportado; si para estar ahora enamorado fue menester haber estado herido, tengo por bien sufrido lo sufrido, tengo por bien llorado lo llorado; porque después de todo he comprobado que no se goza bien de lo gozado sino después de haberlo padecido; porque después de todo he comprendido que lo que el árbol
tiene de florido vive de lo que tiene sepultado.