Soy tuya, con mi mayor convicción; soy tuya con toda la fuerza de mi corazón, que es tuyo. Y como cada pensamiento mío, es tuyo, soy tuya.

Él vive conmigo, en mi insconciente. El es dueño de mi pasado y mi presente. Su morada es mi falta de seguridad, y su comida mi ansiedad; ayudame Freud. Él pisa cada uno de mis pasos, bebe el vino junto a mi, y del mismo vaso. Él es el hombre perfecto que me construsyó mamá, y esta jodiendo mi sicología; ayudame Freud. ¿Será doctor que pido mucho, o me conformo con poco?; ¿que sigo cuerda o estoy totalmente loca?, o ¿será que la vida no es otra cosa que un racimo de antojos?. Y el que paga los platos rotos siempre es él, el de adeverás, el que me cuida, el que entibia mis noches de tanto frio; el que me espera, el que me aguanta, el enemigo del fantasma de mi cabeza.