Soy tuya, con mi mayor convicción; soy tuya con toda la fuerza de mi corazón, que es tuyo. Y como cada pensamiento mío, es tuyo, soy tuya.

A tí, que duermes con tu orgullo y te dejas tocar por tu rencor barato. A tí, que te gusta ir de marte, repartiendo culpas que son solo tuyas. A tí te estoy hablando, a tí, porque no hay nadie más que entienda lo que digo.