Soy tuya, con mi mayor convicción; soy tuya con toda la fuerza de mi corazón, que es tuyo. Y como cada pensamiento mío, es tuyo, soy tuya.

Cuando el dolor se calla, crece y empeora.

Si bien ya pasó, quedaron rastros; demasiados. Esto de tragarme el llanto, de ocultar mis sentimientos, de mentir cada vez que me preguntaban ¿qué te pasa? , todo eso me hiso mucho peor. Dicen que cuando el dolor se calla, crece y empeora. Y es la pura verdad. Ganas de encerrarme en el baño de la casa de mi tío y llorar, una, dos, tres, ¿cuatro? horitas, no me faltaban. Las necesitaba. Ni escribir podía, necesitaba descargarme en una hoja de papel, ser escuchada por mi mejor amiga; necesitaba abrazos, y consejos, que no recibí. Dos días con mis primos (veintiuno y veintidós de octubre). Sí, los amo, pero no era el día indicado para estar con ellos. No tenía la felicidad necesaria para jugar con los chiquitos, ni las ganas suficientes para hablar con las grandes. Quería llegar a mi casa, hablar con alguien que me entienda, liberar todo lo que tenia adentro, dormir, cambiarme y salir. Por eso me volví. En el camino, mi prima me uso una lista de reproducción, con los siguientes artistas: Arjona, Maná, Reik y Chayanne. No me tiré por la ventanilla, porque el Peugeot 207 no tiene ventana en la parte trasera. Si bien reflexioné, no me sirvió de un carajo. Cuando llegue, abrí la puerta, mi hermana me dio EL abrazo que hiso que me largara a llorar. Realmente PATETICO (losé).  Lloré, lloré, lloré y seguí llorando.  Abrí el blog, y dije por fin puedo escribir. No quiero más veintidós así; no quiero más veintidós con tu nombre. No entiendo porque te recuerdo, y te espero, si vos no tenés ni una idea de que vivo, no por mí; sino por vos.
By: Flor.