Soy tuya, con mi mayor convicción; soy tuya con toda la fuerza de mi corazón, que es tuyo. Y como cada pensamiento mío, es tuyo, soy tuya.

Cambio de estación.

Ayer por fin me decidí y me animé a guardar las pilas y pilas de ropa de invierno (junto con los recuerdos que cada prenda me traia) para sacar las cajas de verano. En las cajas viejas también guardé los problemas, los malos momentos y esas cositas que afectaban mi vida, dejando afuera tanto las caricias, como los besos, abrazos y  consejos recibidos, y esas risas compartidas en las estaciones de frio. Por otro lado, las nuevas cajas me produjeron diferentes emociones; la primera fue felicidad, al fin llega el ¡verano! Tiempos de cambios me esperan. La segunda, se podría decir que no fue muy buena,  sentí melancolía mezclada con decepción, otro año que pasa y yo sigo en la misma, en la nada. Y por último, lo pensé, ya no sabía que sentir todo se me mezclaba, se me derrumbaron las pilas, el caos era lo único que rondaba en mi habitación. Sentí calor. Abrí la ventana y una corriente de aire entró y me voló todos los pelos. Ese insignificante vientecito, me hiso pensar. Si yo me animé a guardar malos recuerdos ¿Por qué no animarse a cambiar de estación? Le tengo pánico a los cambios. Sí, ya sé, boluda total; pero lo que necesito es animarme a vivir la vida. Y lo que para algunos el cambio de placad es una molestia, para mí, fue algo importante. Me propuse cumplir una meta y no voy a parar hasta cumplirla; el próximo año, al guardar la ropa de verano, solo tendré buenos momentos para recordar.
By: Flor.